Celleno, el pueblo fantasma de la Tuscia: qué ver y cómo llegar
Alrededores24 de mayo de 2026 · 9 min de lectura · Actualizado el 26 de septiembre de 2026

Celleno, el pueblo fantasma de la Tuscia: qué ver y cómo llegar

Celleno, el pueblo fantasma de la Tuscia: su historia, el castillo de Enrico Castellani, las casas de la memoria y los calanchi. Cómo llegar, dónde aparcar, cuándo ir.

A una media hora de Villa Vacanze Valentina hay un pueblo al que la propia tierra obligó a marcharse. Celleno, el «pueblo fantasma» de la Tuscia, fue abandonado por sus vecinos en el siglo XX, después de siglos de terremotos y desprendimientos. Quedan casas de toba reventadas, una plaza en silencio, iglesias y un castillo con su foso, asomados al Valle dei Calanchi, el valle de las cárcavas de arcilla. La visita es libre. Y hay una historia que pocas guías cuentan: mientras todos se iban, un gran artista decidió quedarse, y se quedó cuarenta y cuatro años.

Cómo llegar y dónde aparcar

  • Desde la villa: una media hora en coche. Desde Roma: una hora y media larga, hasta una hora y cuarenta, por la A1 y la salida de Orte.
  • Aparcamiento: gratuito en Celleno nuevo, en la piazza della Repubblica. Desde allí el pueblo viejo queda a un kilómetro a pie, de diez a quince minutos.
  • Entrada: el pueblo se visita libremente todo el año. El castillo, los pequeños museos y las visitas guiadas tienen su propio horario: horarios y reservas en el infopoint del Borgo Fantasma y en los canales del Ayuntamiento y de la Pro Loco.
  • Duración: de una a dos horas. Calzado cómodo: se camina sobre empedrado y toba.
  • Precaución: algunas zonas están valladas porque amenazan derrumbe. Respetad las vallas: la toba sigue moviéndose.

La historia: el pueblo que tuvo que rendirse

Esta roca está habitada desde la Antigüedad: los etruscos, luego los romanos, luego una Edad Media disputada entre Viterbo y Orvieto y entre grandes familias, los Gatti y los Orsini. El nombre recordaría las celle, las cuevas y bodegas que todavía agujerean el espolón de toba. Pero esa toba descansa sobre un suelo frágil, y eso decidió el destino del pueblo.

A finales del siglo XVII, tras un terremoto devastador, se prohibió excavar nuevas bodegas en la roca. En 1855 una fuerte serie de sacudidas puso en marcha el éxodo. El terremoto de 1931, con epicentro en el propio Celleno, agravó los desprendimientos, y desde los años treinta las familias empezaron a bajar al pueblo nuevo. En 1951 se trasladó definitivamente a los últimos habitantes.

El resultado es un lugar suspendido: se cruza el puente sobre el foso, se sube a la vieja plaza y es como entrar en una fotografía color sepia, con los calanchi alrededor.

Qué ver en el pueblo fantasma

El Castillo Orsini

Es el edificio mejor conservado: la fortaleza con su torre, el foso y el puente de piedra de un solo arco. El castillo se contempla desde el puente y el foso: durante más de cuarenta años fue la casa y el taller de Enrico Castellani, y el interior solo abre con visitas guiadas y eventos. Antes de salir, preguntad en el infopoint qué está abierto ese día.

Las iglesias y la plaza

  • La iglesia de San Carlo, terminada en 1625, año jubilar.
  • La iglesia románica de San Donato, con su portada de basalto y su campanario de toba.
  • La vieja plaza del Ayuntamiento, el salón del pueblo fantasma, hoy dedicada a Enrico Castellani: el rincón más fotografiado, rodeado de casas abiertas en canal.

Las casas de la memoria

La sorpresa está dentro. En algunas casas de toba, los voluntarios de la Pro Loco han reconstruido los espacios de la vida de antes con objetos donados por los antiguos vecinos: el horno, el taller del zapatero, las bodegas con las herramientas del vino. Una de las iglesias guarda una colección de radios y gramófonos antiguos. La red de museos del pueblo incluye también el museo de la mayólica arcaica y el «butto» medieval, un antiguo pozo de desechos: horarios en el infopoint.

La terraza sobre los calanchi

Al final de la antigua via Maggiore, hoy un sendero con una barandilla de madera, se abre el mirador sobre el Valle dei Calanchi: arcilla labrada por el agua, crestas claras, la misma tierra que se llevó el pueblo. Es la vista que citan todas las guías, y con razón. La mejor luz llega a última hora de la tarde.

Fuera del pueblo viejo

Un poco más allá está el convento de San Giovanni Battista: el papa Pablo V autorizó su construcción en 1608, y las obras empezaron dos años después en torno a un ábside románico más antiguo.

Dónde dormir

Villa Vacanze Valentina está en Bassano in Teverina, en el verde de la Tuscia: dos apartamentos en la villa y una casita para dos.

El artista que se quedó: Enrico Castellani

En 1973 el castillo del pueblo abandonado lo compró Enrico Castellani, uno de los grandes artistas italianos de la segunda mitad del siglo XX, maestro de los lienzos en relieve y cofundador, con Piero Manzoni, de la revista y la galería Azimuth. Lo restauró y vivió y trabajó allí hasta su muerte, el 1 de diciembre de 2017. El 27 de abril de 2019 Celleno le dedicó la plaza.

Esa es la firma de este lugar: un pueblo al que la tierra expulsó, y un hombre que eligió su silencio. En la Teverina no fue el único: en Bassano in Teverina, nuestro pueblo, Cy Twombly pintó en el palacio Altemps de 1975 a 2008. Dos gigantes del arte contemporáneo que buscaron la misma calma, a media hora en coche el uno del otro.

Cuándo ir

  • Primavera: los cerezos en flor entre las casas abandonadas. Celleno es tierra de cerezas y las celebra en junio con su fiesta.
  • Otoño: luz suave, pocos visitantes, los calanchi nítidos después de la lluvia.
  • Navidad: el belén viviente entre las ruinas iluminadas, con un centenar de personas entre figurantes y voluntarios. Se representa dos tardes entre Navidad y Reyes, normalmente en domingo, desde última hora de la tarde: las fechas cambian cada año y las anuncian el Ayuntamiento y la Pro Loco. Esas tardes suele haber un autobús lanzadera desde el pueblo nuevo. Para el resto de la temporada fría, aquí tenéis qué hacer en la Tuscia en invierno.

Celleno y los otros pueblos fantasma del Lacio

Quien busca un pueblo fantasma cerca de Roma se encuentra siempre con los mismos nombres: Monterano, Galeria Antica, Celleno. Celleno tiene algo que a los demás les falta: se combina en el mismo día con Civita di Bagnoregio y los calanchi, y se convierte en un viaje completo por la tierra frágil de la Tuscia. Más pueblos para descubrir en los alrededores, en nuestra página sobre los pueblos de la Tuscia.

Qué combinar en el mismo día

La combinación natural es Civita di Bagnoregio, a unos veinte minutos: dos pueblos heridos por la misma tierra, con destinos opuestos. Civita salvada por sus visitantes, Celleno entregada al silencio. Sumad el mirador de Lubriano, frente a Civita, y el día queda completo. ¿Viajáis con niños? Lo más bonito es pasar por la cercana Sant'Angelo di Roccalvecce, el pueblo de los cuentos, con sus murales.

Dónde dormir

Villa Vacanze Valentina, en Bassano in Teverina, es una base cómoda para recorrer los pueblos: Celleno a media hora, Civita a tres cuartos de hora, el lago de Bolsena a cuarenta minutos y el Parque de los Monstruos de Bomarzo a diez. Roma queda a una hora. Por la noche se vuelve al jardín y al silencio del campo. Para las parejas está la Casetta degli Innamorati; para las familias, los apartamentos de la villa. Y si queréis quedaros unos días, aquí tenéis nuestros consejos para dormir cerca de Bomarzo.

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Preguntas frecuentes

¿Hay que pagar para visitar el pueblo fantasma de Celleno?

No: el pueblo se visita libremente todo el año. El castillo y los pequeños museos tienen su propio horario y visitas guiadas: horarios y reservas en el infopoint del Borgo Fantasma y en los canales oficiales del Ayuntamiento y de la Pro Loco.

¿Dónde se aparca en Celleno?

En Celleno nuevo, en la piazza della Repubblica, gratis. Desde allí el pueblo viejo queda a un kilómetro a pie, de diez a quince minutos.

¿Por qué se abandonó Celleno?

Por siglos de terremotos y desprendimientos sobre un espolón de toba frágil. Tras el terremoto de 1931 las familias empezaron a mudarse al pueblo nuevo, y en 1951 se trasladó definitivamente a los últimos habitantes.

¿Quién vivió en el castillo de Celleno?

El artista Enrico Castellani, que compró el Castillo Orsini en 1973, lo restauró y vivió y trabajó allí hasta su muerte, en diciembre de 2017. En 2019 el pueblo le dedicó la plaza.

¿Cuándo es el belén viviente de Celleno?

Dos tardes entre Navidad y Reyes, normalmente en domingo, desde última hora de la tarde. Las fechas cambian cada año y las anuncian el Ayuntamiento y la Pro Loco.

¿A qué distancia está Celleno de Roma y de Viterbo?

Desde Roma, una hora y media larga en coche, hasta una hora y cuarenta. Desde Villa Vacanze Valentina, en la provincia de Viterbo, una media hora; Civita di Bagnoregio está a unos veinte minutos de Celleno.