Hay lugares de la Tuscia que uno esperaría encontrar en una gran ciudad — y que en cambio se alzan en lo alto de un pueblo de pocos miles de almas. Caprarola es uno de ellos: por encima de los tejados se levanta el Palazzo Farnese, una de las villas renacentistas más asombrosas de Europa. Quien llega desde Roma para un fin de semana a menudo ni siquiera sabe que existe — y se queda sin palabras.
Un pentágono nacido fortaleza, convertido en maravilla
El palacio empieza como una fortaleza de planta pentagonal, diseñada a mediados del siglo XVI por Antonio da Sangallo el Joven y Baldassarre Peruzzi. Cuando el cardenal Alessandro Farnese decidió transformarla en una residencia digna de su familia, llamó a Jacopo Barozzi, llamado el Vignola, uno de los grandes arquitectos de la época. El resultado es un edificio único: severo y geométrico por fuera, suntuoso por dentro, con más de 6000 metros cuadrados de frescos que cubren techos y paredes de las dos plantas nobles.
La Scala Regia y la Sala del Mapamundi
El corazón de la visita es la Scala Regia: una escalera de caracol monumental, decorada al fresco por Antonio Tempesta y sostenida por columnas, con peldaños tan anchos y bajos que el cardenal, según se cuenta, la subía a caballo. Poco más allá se abre la Sala del Mapamundi (Sala del Mappamondo): en las paredes los mapas del mundo y en la bóveda el cielo de las constelaciones — todo el saber del Renacimiento reunido en una sola sala.
Los jardines secretos
Tras el palacio se esconden los jardines a la italiana: primero los jardines bajos, luego la subida a través de un bosque de abetos centenarios hasta los jardines altos, entre fuentes, juegos de agua y la pequeña Casina del Piacere. Son "jardines secretos", cercados por muros, y se visitan en horarios concretos: conviene informarse antes de salir.
El pueblo, la Via Dritta y las avellanas
También el pueblo pide el tiempo de un paseo. Una única calle, perfectamente recta — la Via Dritta — atraviesa Caprarola y sube hasta el palacio, entre iglesias y pequeñas plazas. Y luego está el sabor de la zona: las avellanas de la Tuscia, que aquí se convierten en tozzetti y amaretti, para acompañar con una copa de vino local.
Información útil — verificada en julio de 2026
- Dónde: Caprarola (VT), en los montes Cimini — a unos 40 minutos en coche de Villa Vacanze Valentina.
- Día de cierre: el palacio cierra los lunes (además del 1 de enero y el 25 de diciembre). Horarios y entradas en la web oficial de la Direzione regionale Musei del Lazio.
- Los jardines: se visitan en horarios fijos y con acompañamiento — verifíquelo antes de ir.
- Cuánto tiempo: una hora y media o dos para palacio y jardines, más si añaden el pueblo.
- Calzado cómodo: el pueblo está en cuesta, y la Scala Regia y los jardines se hacen a pie.
Para combinar: la otra obra maestra del Vignola
Si Caprarola les conquista, muy cerca está su gemela verde firmada por el mismo arquitecto: Villa Lante en Bagnaia y sus jardines. Dos obras del Vignola en un solo fin de semana: una de piedra y frescos, la otra de agua y setos.
Dónde alojarse para visitar Caprarola
Villa Vacanze Valentina está en Bassano in Teverina, a unos cuarenta minutos del Palazzo Farnese y a una hora de Roma: la base tranquila para un fin de semana fuera de la ciudad, entre villas renacentistas, pueblos y — al regreso — la piscina en el silencio del campo. Descubran la casa de vacaciones con piscina o escríbannos por WhatsApp.
Foto: Livioandronico2013, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.
